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Bienvenidos a nuestra página. Mi nombre es Michael Lightweaver, fundador del Instituto de Liderazgo Global. La intención del Instituto nación de una combinación de mi experiencia personal, mis viajes y la situación mundial actual, desde mi punto de vista. En 1980 me despidieron de mi último “trabajo verdadero”. En ese momento pensé que se trataba de una gran injusticia basada en políticas internas. Sin embargo, a medida que comencé a comprender el poder de la mente y de la consciencia, me di cuenta que a un nivel profundo yo había orquestado todo esto debido a mi temor de renunciar a ese trabajo que realmente detestaba. En ese momento tenia tres niños pequeños y una esposa en la universidad, quienes dependían de mí económicamente. En retrospectiva, me doy cuenta de que esto fue lo mejor que me pudo pasar. No sólo me lanzó hacia mi verdadera misión de vida, sino que me sumergió en un mundo de consciencia a niveles muy prácticos. Si no hubiese sido por ese evento, nunca habría aprendido el arte de la manifestación. Por eso, logré ver cómo mi mente, mis pensamientos y mi consciencia creaban mi realidad. Esta ha sido la lección más grande e importante de mi vida.

Uno de mis sabios maestros indio americano una ves me dijo que la única pregunta importante sobre cualquier cosa es “¿Le crece maíz?” y el aspecto más importante al tomar una decisión de cualquier tipo es “¿Cuál será el efecto de esto en siete generaciones a partir de ahora?” En otras palabras, ¿funciona y cuál es el efecto a largo plazo? En el mundo de hoy seguimos viendo tantas cosas que se siguen haciendo, que simplemente no funcionan o que parecen funcionar con horribles consecuencias a largo plazo. Esto es particularmente cierto en las decisiones que tomamos teniendo en cuenta ganancias financieras a corto plazo con efectos devastadores a largo plazo en el medio ambiente. Esto también es dolorosamente cierto en las decisiones políticas y militares fundamentadas en emociones, en las que las “soluciones militares” a corto plazo han creado odios a largo plazo que siguen manifestando círculos de venganza y sufrimiento generación tras generación.

Mantengo un compromiso de por vida en la creación de un mundo de paz, justicia, armonía y hermandad. Al hacer esto, he indagado profundamente para descubrir el objetivo final de crear un mundo así. De ahí que logro ver que un cambio auténtico y fundamenta del mundo realmente requiere un profundo cambio en la consciencia humana.

Los grandes maestros espirituales del mundo siempre comprendieron esto, pero desafortunadamente, en lugar de experimentar un verdadero cambio de corazón o de consciencia, casi siempre nos damos cuenta que es más fácil crear una religión en torno a esos maestros, con rituales complicados y miles de reglas y leyes que, en el mejor de los casos, modifican nuestro comportamiento (siempre que se considere conveniente) sin cambiar nuestra consciencia en sí. Estamos ahora a un paso. Si vamos a sobrevivir, esto debe cambiar.

Aun cuando el Instituto de Liderazgo sea quizá solo una “gota en el océano”, se trata de un giro en la dirección correcta. Al ofrecerle a los jóvenes de hoy el acceso a la consciencia que a fin de cuentas tendrá un efecto positivo a largo plazo en el mundo. Si invirtiésemos solo una pequeña fracción del costo de un día de operaciones militares en la verdadera causa del terrorismo, ya sea inspirado por fundamentalismo o por los estados, la gente joven con una pasión por la justicia podría descubrir formas más efectivas de cambio a largo plazo. Una persona puede hacer la diferencia. Yo lo sé. Comencé el Instituto en la primavera del 2002 solo con mi tarjeta de crédito, dos estudiantes y una firme creencia de que si PODEMOS hacer la diferencia. Para la primavera del 2004, nuestro cuerpo estudiantil había crecido a más de 100 alumnos en 30 países. Una persona que cree en sí misma y en nuestro potencial humano de grandeza y que esté dispuesta a dar una salto de fe, puede cambiar el mundo. Siempre he creído que más vale encender una vela, sin importar lo pequeña que sea, que maldecir la oscuridad.

Este es mi compromiso y les propongo que sea el suyo; ya sea como estudiante o como contribuyente financiero. Juntos podemos cambiar el mundo para mejor.

Michael Lightweaver lightweave@aol.com

www.global-leadership.com